Lunes 29 Septiembre 2008 a las 5:34 pm
Hay una cantidad enorme de recetas sobre la paella.
Cada cual, dice que la suya es la auténtica y claro, llega un momento en que a cualquier cosa le llaman paella.
Casi podría decirse que paella es el nombre universal de cualquier guiso de arroz, porque dependiendo del lugar donde vayas a degustar este sabroso plato, lo confeccionan de una forma diferente.
La paella puede ser, de mariscos, de pollo, de conejo, de verduras, con pelotillas, mixta, con un poco de cada, con guisantes, con caracoles…y así un sin fin de combinaciones.
Y todas son correctas.
Sí, porque he llegado a la conclusión de que todas son la auténtica receta de la paella valenciana.
Si hacemos un recorrido por los pueblos de esta comunidad, y escuchamos a sus vecinos, éstos nos dicen que el legado de sus abuelos es la receta de la paella tal y como ellos la hacen.
Y es que es lógico, porque antiguamente, cada uno se alimentaba de lo que tenía más a mano.
Los pescadores de los productos del mar, los labradores, de los productos de la huerta, y los que vivían en el interior y podían cazar algún conejo, pues lo mismo.
A mí particularmente, la que me gusta es la que sólo lleva pollo, pero he de reconocer, que según la inmensa mayoría de las personas, todas las paellas están para chuparse los dedos.
En eso coincidimos todos, el plato universal en cualquiera de sus versiones es sin duda nuestra querida paella.
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Martes 05 Agosto 2008 a las 08:38 am

En todo el mundo, y a lo largo de la historia, podemos encontrar todo tipo de escritos, libros, casetes o vídeos sobre cocina.
Es increíble la fuente inagotable de cultura culinaria que se da en cada rincón de nuestro planeta.
Las recetas más antiguas que iban pasando de generación en generación, como un legado cuasi sagrado, de boca en boca, y que gracias a algunas personas que decidieron plasmarlas en el papel, hoy podemos disfrutar de tan suculentos platos.
Desde la prehistoria, cuando nuestros antepasados comenzaron a experimentar las distintas formas de saciar su apetito y gracias a esa iniciativa, se ha ido sofisticando a lo largo de los siglos la satisfacción del paladar.
Incluso hay libros que nos hablan de la forma de cocinar los boniatos en la post-guerra, cuando la imaginación alcanzaba metas insospechadas para engañar al hambre.
Hoy en día, se siguen plasmando recetas porque siempre hay algún tipo de innovación, cada uno puede variar los platos más diversos puesto que en la variedad está el gusto.
Hay en el mercado productos para celíacos o diabéticos, es decir, que cualquiera que necesite confeccionar un menú, según sus necesidades o gustos, puede hacerlo.
Y en la cocina aún queda mucho por descubrir…
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Martes 05 Agosto 2008 a las 08:36 am

En general, la Navidad me gusta por muchas cosas como las luces, las comidas ricas , las reuniones familiares, los regalos, la alegría de todo el mundo dejando atrás las penurias pasadas durante todo el año… Pero lo que más ilusión me hace de todo esto es sin duda por la variedad de dulces típicos que aprovecho para comer en esa época del año y que después me cuesta tanto eliminar de mis cartucheras.
Yo como un poquito de cada, y así me doy el capricho sin pasarme demasiado.
El mazapán, el pan de Cádiz, pan de higo, turrones de chocolate, de jijona, de coco, yema… Me gusta todo prácticamente.
Las peladillas que buenas, los polvorones y ni qué decir tiene los hojaldrados, mantecados, roscos de vino, las figuritas de chocolate ¡ah! Y la fruta confitada tan dulcecita ella…
Una vez al año vale la pena pasarse un poquito, no hace falta comer para todo el año, pero no dejarse caer en la tentación tampoco creo que sea positivo. Un poco de mesura y ya está.
Recuerdo que de pequeña en reyes se comían unas piedras dulces que nunca más he visto a la venta. Estaban realmente ricas y el carbón dulce también es digno de mencionar y degustar ¡je,je!
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Martes 05 Agosto 2008 a las 08:35 am

Existen muchas maneras de cocinar huevos, y ni qué decir tiene, en cuántas recetas se utilizan habitualmente como un ingrediente más.
Si no se abusa podemos beneficiarnos de sus propiedades y no perjudican nuestra salud.
Además, si extremamos las precauciones en el verano y no los consumimos frescos en la mayonesa, no corremos ningún riesgo.
Los huevos cocidos, fritos con patatas, huevos con jamón, huevos con chorizo, huevo con tomate, en tortilla, escalfados, pasados por agua, incluso hay gente que los come crudos con un poquito de sal, e incluso hechos con hidrógeno (que no los he probado, pero tienen fama de estar muy bien).
Los huevos de codorniz son caprice de dieux y los de avestruz deben de alimentar a un regimiento.
Hoy en día se tiene bastante control sobre este producto y además los enriquecen con omega 3 y saben injertar huevos de dos o tres yemas.
Ay que ver lo que avanzamos en todos los aspectos, y en la alimentación cada día surgen nuevas técnicas para producir y controlar estos productos perecederos.
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Miércoles 23 Julio 2008 a las 03:08 am

Dicen que el marisco tiene muchas propiedades, que es exquisito, que es afrodisíaco, que tiene muchas vitaminas...
Todo eso me parece muy bien, pero hay una cosa que no comprendo:
¿Por qué todo el mundo ansía una mariscada?
Parece ser que como está asociado al dinero, el marisco es codiciado por todo el mundo.
Y yo creo que primero habría que plantearse si a uno le gusta tal o cual cosa, no por el hecho de que sea un manjar de ricos ha de comerse.
No me creo que a todo el mundo le guste todo el marisco. A mí particularmente no me dice nada un centollo, la verdad. Y he probado el caviar y no es nada del otro jueves.
Me importa un bledo que cueste mucho dinero y solo pueda degustarlo en raras ocasiones (como así ha sido). Sí me gustan las gambas, y comprendo que hay gente muy aficionada a los productos que nos proporciona el mar, pero de ahí a que se le hagan los ojos chirivitas al personal al pensar en una mariscada.... No sé yo creo que es más por pensar que hay que aprovechar la oportunidad de comer alimentos que igual nunca más se podrán catar.
Las ostras serán todo lo afrodisíacas que quieran, pero menudo repelús pensar en comer una cosa viscosa y cruda , vale que a mucha gente le gusta, pero yo prefiero unas gambitas a la plancha, que me agrada mucho más el sabor.
Y no pasa nada en no probar lo que no nos apetece sólo porque es caro y nunca más lo vamos a poder ver ni de lejos.
Otra cosa es que te gusten estos productos y tengas algún tipo de alergia. Ahí pues mira, comprendo que basta que no puedas comer ciertas cosas para que las desees más.
Yo creo que hay gustos para todos, que sí , son alimentos ricos y sabrosos, que son muy beneficiosos para la salud, pero que no hace falta aprovechar las oportunidades si no son cosas que verdaderamente nos vayan a beneficiar.
¿Para qué quiero yo comer centollo si no me gusta el sabor que tiene? He tenido pocas oportunidades de hacerlo, pero una vez comprobado que no es de mi agrado, no tengo porqué volver a comerlo si tengo la oportunidad otra vez de hacerlo ¿no les parece?.
En la variedad está el gusto y que cada uno analice qué es lo que realmente le apetece, sin tener que demostrar a nadie que es más fino por comer manjares exquisitos para los demás si en el fondo le haría más gracia otra cosa más "normalita".
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Miércoles 23 Julio 2008 a las 03:07 am

Hay que ver que dos pueblos que están tan lejos entre sí, y que tengan ciertas cosas en común.
Después de tantos siglos de historia, siguen estando tan unidos por la cocina y las costumbres en sus festejos.
En Valencia los fuegos artificiales se han hecho más que una diversión, una verdadera pasión y sin ellos, no se concibe la vida alegre y bonachona de esta comunidad.
En China, cualquier excusa es buena para festejarla con los fuegos de artificio también, todas sus fiestas, la forma de reflejar su alegría y también su carácter abierto al mundo.
Respecto a la base gastronómica de la Comunidad Valenciana, ni qué decir tiene que lo primero que nos viene a la mente es la paella, pero no sólo este plato, sino que existen las mil y una formas de preparar un arroz.
Arroz al horno, arroz negro, paella de marisco, paella de pollo, paella mixta, paella de conejo, etc.
Y por supuesto los reyes del arroz, de nuevo los chinos.
Con su arroz tres delicias, tortitas de arroz, sushi con arroz, bolitas de arroz, etc.
También en la vestimenta tradicional tenemos similitudes, ya que los trajes de fallera tienen unos estampados que nos recuerdan a los de los vestidos típicos orientales, y los adornos del pelo también tienen ciertas características que nos recuerdan a los del otro lado del mundo.
Estoy segura de que hay muchas más cosas en común, y eso me parece estupendo, porque demuestra que las cosas buenas y positivas de las distintas culturas son las que perduran al paso del tiempo, por encima de ideologías y religiones.
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Miércoles 23 Julio 2008 a las 03:05 am

El pasado fin de semana, viajé a un pueblecito cercano a mi localidad, donde tienen la costumbre de celebrar todos los años una especie de exhibición-concurso de tortillas.
Debido a la calidad y a la variedad que se encuentra, acude mucha gente tanto a participar o simplemente porque les gusta mostrar sus suculentas tortillas.
Se puede hacer tortilla prácticamente con todo, recuerdo que me llamó mucho la atención una tortilla de crema de garbanzos. No sé como estaría confeccionada, pero el sabor era agradable.
Desde la típica tortilla de patata (con o sin cebolla), tortilla de queso, de pimientos, de espárragos, de espinacas, de gambas, de camarones, de mejillones, de remolacha, la que ya mencioné antes de crema de garbanzos…
Y la verdad es que casi todas las que probé me gustaron bastante; había muchas más, pero sólo me acuerdo de esas que he dicho.
Picando un poquito de cada una, y dando de vez en cuando un sorbo de vino de la tierra, pasé el día con la panza llena y conociendo gente. Incluso hemos quedado para el mes que viene en otra población, para un concurso que hacen de paellas.
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Miércoles 23 Julio 2008 a las 03:04 am

Es curioso, pero hasta hace relativamente poco tiempo no sabía que se puede engordar más o menos comiendo lo mismo, según en qué lugar estés.
Resulta que si comes un plato de suculentos canelones, un buen cocido, unos callos, o cualquier otra comida con determinadas calorías y estás en un territorio donde hace frío, éstas hacen menos mella en tus michelines que si esos mismos manjares los degustas en otra zona donde haga un calor sofocante.
Y es que el frío hace que nuestro cuerpo queme mucho más rápidamente las calorías en una zona fría que en otra más cálida.
Por eso, aparte de que cuando luce el sol nos apetece una buena ensalada, un gazpacho o alguna crema fría de vegetales, también nos ayuda a mantener la línea debido a su bajo aporte calórico en comparación con los menús ya nombrados en la primera parte de este escrito.
También el tipo de agua de cada terreno influye, pues según el grado de acidez de la misma, afecta a la digestión de los alimentos.
Como ven, todo influye.
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Martes 01 Julio 2008 a las 12:00 am

El domingo pasado estaba en casa sin ningún plan en concreto y se me ocurrió encender la televisión.
Comencé a cambiar de canal y poco a poco fui dándome cuenta de la cantidad de programas de cocina que existen actualmente.
Me imagino que teniendo una antena parabólica deben captarse cientos, como yo no la tengo, mi receptor solo detectaba los que corresponden a los canales de la televisión digital terrestre.
Recetas sanas, comida ligera, adelgace comiendo, dietas macrobióticas, carbohidratos, hoy cocinamos con tal o con cual personaje, cocina tradicional, trucos culinarios, la cocina de nuestros ancestros, historia de los pucheros...
Total, que se encuentra toda una gama de posibilidades que abarcan desde la cocina tradicional, la gastronomía nacional e internacional, hasta la más vanguardista y tanto para expertos como para los aficionados a utilizar el microondas.
A cualquier hora, tanto del día como de la noche, se puede conseguir la receta de un guiso mundialmente conocido, pero con infinidades de variedades, así como la innovación también entra en este campo.
Ósea, que quien no cocina es porque no quiere, porque no hay excusa para enterarse de cómo se confecciona hasta el plato más sencillo del mundo.
He dicho.
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Domingo 01 Junio 2008 a las 12:00 am

En este día, en el que está lloviendo a cántaros en la calle, me hallo aquí en mi refugio, tan tranquila, llena de paz y armonía, como si estuviera inmersa en una maravillosa burbuja en donde me encuentro completamente a salvo del mundo, inmersa en mis propios pensamientos.
De repente, por el deslunado de la cocina, se cuela en el ambiente un dulce aroma que acaricia delicadamente mis fosas nasales, y que cerrando los ojos, casi puedo sentir que estoy degustando uno de los dulces más preciados de mi infancia.
Y es que no puedo evitar acordarme de la época en la que mis padrinos vivían en esa maravillosa isla de Mallorca, era todo un acontecimiento cuando nos visitaban aquí en la península y traían consigo una enorme y deliciosa ensaimada.
Me parece estar saboreándola ahora mismo. El sabroso y dulce relleno de cabello de ángel, la masa blanda que sólo se puede alcanzar en un horno tradicional y el azúcar glas que la coronaba y que hacía que se hiciera irresistible a mi paladar.
Añoro esas ensaimadas, pues nunca más he vuelto a tener el privilegio de volver a acariciar mis sentidos (y mi estómago) con ninguna otra ensaimada tan bien confeccionada como en aquella panadería donde las hacían artesanalmente.
¡Qué manjar tan exquisito!
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